Discurso de Luiza Nassif Pires sobre Tributación y Justicia Social en el G20

Es un honor poder par­ti­ci­par en esta ini­ci­a­ti­va de la soci­e­dad civil. Estoy encar­ga­da de pre­sen­tar­les a con­ti­nu­a­ción las tres reco­men­da­ci­o­nes que pro­po­nen los “valo­res gene­ra­les y prin­ci­pi­os rec­to­res” para la tri­bu­ta­ción inter­na­ci­o­nal, según las Reco­men­da­ci­o­nes de la Soci­e­dad Civil sobre Tri­bu­ta­ción Inter­na­ci­o­nal para los Minis­tros de Finan­zas del G20.

Estas pro­pu­es­tas pre­ten­den abor­dar algu­nos de los prin­ci­pa­les desa­fíos que los paí­ses del G20 enfren­tan actu­al­men­te: las per­sis­ten­tes desi­gual­da­des, entre y den­tro de los paí­ses, que están enrai­za­das en injus­ti­ci­as his­tó­ri­cas mar­ca­das por el colo­ni­a­lis­mo, la dis­cri­mi­na­ción raci­al y las dis­pa­ri­da­des de géne­ro. Dis­pa­ri­da­des estas que se ven exa­cer­ba­das por la car­ga des­pro­por­ci­o­nal de tra­ba­jos de cui­da­do rele­ga­dos a las muje­res, un fac­tor que sigue mol­de­an­do el acce­so a los recursos.

Por lo tan­to, reco­men­da­mos la incor­po­ra­ción de los dere­chos huma­nos en la for­mu­la­ción de polí­ti­cas tri­bu­ta­ri­as, la des­co­lo­ni­za­ción de los están­da­res tri­bu­ta­ri­os, que depen­de de la des­co­lo­ni­za­ción de los pro­ce­sos de toma de deci­si­o­nes de polí­ti­cas tri­bu­ta­ri­as, y la incor­po­ra­ción de un enfo­que inter­sec­ci­o­nal en la tri­bu­ta­ción para cor­re­gir los ses­gos de un sis­te­ma mon­ta­do para pro­te­ger y per­pe­tu­ar pri­vi­le­gi­os blancos.

En los últi­mos años, hemos vis­to un aumen­to sig­ni­fi­ca­ti­vo en la impor­tan­cia dada al tema de las desi­gual­da­des y la pro­duc­ción de evi­den­ci­as. Datos del World Ine­qua­lity Data­ba­se mues­tran que, en 2022, el 1% más rico de la pobla­ción se apro­pió del 20% de la ren­ta mun­di­al, mien­tras que el 50% de la base solo se apro­pió del 8%.

Estos datos son aún más impac­tan­tes cuan­do obser­va­mos la rique­za: el 1% más rico de la pobla­ción mun­di­al reti­e­ne 20 veces más rique­za que toda la mitad más pobre del mun­do. En los últi­mos 25 años, la rique­za mun­di­al cap­tu­ra­da por los mul­ti­mil­lo­na­ri­os ha cre­ci­do un 200% y el 1% más rico ha acu­mu­la­do el 38% de toda la rique­za gene­ra­da des­de 1995 (WIR, 2022).

Dada la regre­si­vi­dad tri­bu­ta­ria en la cima de la dis­tri­bu­ción, que es una rea­li­dad inclu­so en los paí­ses menos desi­gua­les, como Fran­cia, esta situ­a­ción con­ti­núa agra­ván­do­se con el tiem­po. No esta­mos hablan­do de una desi­gual­dad tre­men­da y per­tur­ba­do­ra que es esta­ble; sino de un abis­mo que sigue cre­ci­en­do y que, sin algu­nas de las medi­das pro­pu­es­tas aquí, segui­rá ace­le­ran­do su crecimiento.

En el caso de Bra­sil, emble­má­ti­co por la pro­fun­di­dad y mul­ti­di­men­si­o­na­li­dad de sus desi­gual­da­des, el 0,1% más rico—de los cua­les el 69% son hom­bres blancos—se apro­pia de tan­ta ren­ta como el 34% más pobre—de los cua­les más de un ter­cio son muje­res negras. Esto sig­ni­fi­ca que los 132 mil bra­si­leños más ricos se lle­van a casa la mis­ma par­te del PIB que los 45 mil­lo­nes más pobres (datos de la PNAD Con­ti­nua de 2022 y Bot­te­ga et al., 2021).

Ade­más, no tene­mos una dis­tri­bu­ción desi­gual solo de la ren­ta y la rique­za. Si, por un lado, la popu­la­ri­za­ción del tema y la difu­sión de datos sobre la desi­gual­dad es urgen­te y bien­ve­ni­da, por otro a veces per­de­mos de vis­ta su mate­ri­a­li­dad. Por eso, me gus­ta­ría citar a la madre Beth de Oxum, qui­en hace que la desi­gual­dad sea muy con­cre­ta cuan­do dice que el “agua que fal­ta en la peri­fe­ria de Reci­fe es el agua que sobra en la pis­ci­na de la éli­te en el bar­rio noble de Boa Via­gem”. Y es con esa mate­ri­a­li­dad en vis­ta, pen­san­do en la comi­da que sobra en un lado y cuya esca­sez mata en el otro, que nece­si­ta­mos dis­cu­tir este tema.

Nece­si­ta­mos dis­cu­tir este tema recor­dan­do que las desi­gual­da­des se expre­san en diver­sos aspec­tos estruc­tu­ra­les. Mun­di­al­men­te, se refle­ja en la dis­tri­bu­ción de los recur­sos entre Nor­te y Sur, entre hom­bres y muje­res y entre per­so­nas de diver­sas etni­as y razas. Nece­si­ta­mos dis­cu­tir este tema con­si­de­ran­do las heren­ci­as colo­ni­a­lis­tas y escla­vis­tas que aún mar­can nues­tra soci­e­dad y recor­dan­do que, a pesar de esto, toda­vía tene­mos una difi­cul­tad imper­do­na­ble para hablar de repa­ra­ción. Así, nece­si­ta­mos lle­var cues­ti­o­nes nor­ma­ti­vas, éti­cas y mora­les al cen­tro de la for­mu­la­ción de polí­ti­cas económicas.

Nece­si­ta­mos poder hablar de jus­ti­cia soci­al y la tri­bu­ta­ción pro­gre­si­va es una her­ra­mi­en­ta fun­da­men­tal en este aspec­to, ya que actúa en un doble papel. Por un lado, inci­de direc­ta­men­te en la dis­tri­bu­ción de ren­ta dis­po­ni­ble, de modo que los aumen­tos en la pro­gre­si­vi­dad se tra­du­cen auto­má­ti­ca­men­te en una reduc­ción de las desi­gual­da­des. Por otro lado, la tri­bu­ta­ción es el prin­ci­pal ins­tru­men­to de recau­da­ción de los Esta­dos, per­mi­ti­en­do una movi­li­za­ción de recur­sos y una expan­sión del espa­cio fis­cal para la garan­tía de los dere­chos humanos.

Pero a pesar de su cen­tra­li­dad, el tema de los dere­chos huma­nos es fre­cu­en­te­men­te desa­ten­di­do entre los eco­no­mis­tas, y es igno­ra­do en la con­cep­ción de reglas para la ges­tión de los pre­su­pu­es­tos públi­cos (Ros­si et al, 2021).

Sin embar­go, cuan­do recor­da­mos la mate­ri­a­li­dad de las desi­gual­da­des, que se mani­fi­es­ta en la fal­ta de acce­so a sane­a­mi­en­to bási­co, salud y edu­ca­ción para una par­te sig­ni­fi­ca­ti­va de la pobla­ción glo­bal, en la fal­ta de tiem­po para que una par­te de las muje­res pue­da inser­tar­se al mer­ca­do labo­ral y en la esca­sez de emple­os for­ma­les y decen­tes para una fuer­za de tra­ba­jo pre­ca­ri­za­da, raci­al y étni­ca­men­te segre­ga­da, que­da cla­ro que nece­si­ta­mos tra­er el tema de los dere­chos huma­nos y la jus­ti­cia soci­al al cen­tro de las dis­cu­si­o­nes de polí­ti­ca fiscal.

Es decir, teni­en­do en cuen­ta los pro­ble­mas estruc­tu­ra­les que men­ci­o­né, es impe­ra­ti­vo que los toma­do­res de deci­si­o­nes ori­en­ten la polí­ti­ca fis­cal no para el cum­pli­mi­en­to de reglas fis­ca­les que bus­can la esta­bi­li­za­ción de la deu­da públi­ca, sino para la expan­sión de la inver­sión públi­ca en infra­es­truc­tu­ras urba­nas, en sis­te­mas uni­ver­sa­les de salud, edu­ca­ción y cui­da­do y en el for­ta­le­ci­mi­en­to de polí­ti­cas de empleo. Ade­más, es nece­sa­rio que la polí­ti­ca fis­cal esté ori­en­ta­da a la cor­rec­ción y repa­ra­ción de desi­gual­da­des his­tó­ri­cas. Y, dejan­do bien cla­ro: no esta­mos hablan­do de una deu­da pasa­da con una par­te de la pobla­ción a la que no hemos sal­da­do, esta­mos hablan­do de una deu­da que sigue acu­mu­lán­do­se y cuyo tamaño no con­se­gui­mos ni cal­cu­lar dada la esca­sez de datos desagregados.

Es en este sen­ti­do que noso­tros, de la soci­e­dad civil, con apoyo de la aca­de­mia, cre­e­mos que se debe hacer un acu­er­do de tri­bu­ta­ción inter­na­ci­o­nal y, en pri­mer lugar, debe ser gui­a­do por prin­ci­pi­os de dere­chos huma­nos. O, como reco­men­da­mos en el docu­men­to: el acu­er­do debe incor­po­rar los dere­chos huma­nos, las obli­ga­ci­o­nes soci­o­am­bi­en­ta­les y cli­má­ti­cas como prin­ci­pi­os gene­ra­les para ori­en­tar e infor­mar la toma de deci­si­o­nes fiscales.

En segun­do lugar, cre­e­mos que debe ser capaz de cre­ar pro­ce­sos par­ti­ci­pa­ti­vos que rom­pan con diná­mi­cas que his­tó­ri­ca­men­te han favo­re­ci­do al Nor­te en detri­men­to del Sur y, para ello, cre­e­mos que es esen­ci­al que el G20 apoyen ple­na­men­te y par­ti­ci­pen cons­truc­ti­va­men­te en la nego­ci­a­ción de una Con­ven­ción Mar­co de las Naci­o­nes Uni­das sobre Coo­pe­ra­ción Tri­bu­ta­ria Internacional.

O, como reco­men­da­mos en el docu­men­to: el acu­er­do debe bus­car des­co­lo­ni­zar los están­da­res fis­ca­les adop­tan­do cri­te­ri­os y medi­das que pro­mu­e­van la equi­dad entre paí­ses, juris­dic­ci­o­nes y regi­o­nes, y que com­pen­sen las dife­ren­ci­as de desar­rol­lo y los dese­qui­li­bri­os de poder.

Final­men­te, en ter­cer lugar, es impe­ra­ti­vo que un acu­er­do tri­bu­ta­rio com­ba­ta las dis­cri­mi­na­ci­o­nes de géne­ro, raza y etnia implí­ci­tas en nues­tros sis­te­mas supu­es­ta­men­te neu­tra­les. O, como reco­men­da­mos en el docu­men­to: el acu­er­do debe incor­po­rar un enfo­que de géne­ro y raza/etnia en las polí­ti­cas fis­ca­les para com­ba­tir las desi­gual­da­des de géne­ro y raza/etnia.

 

Refe­ren­ci­as

#1 Mãe Beth de Oxum | Desi­guais – novo pod­cast da revis­ta piauí. Entre­vis­ta­da: Mãe Beth de Oxum. Entre­vis­ta­do­ra: Carol Pires. [S. I.]: Revis­ta Piauí, 15 may. 2024. Pod­cast. Dis­po­ni­ble en: https://www.youtube.com/watch?v=t6a_TnlrSZo Acce­so en: 28 may. 2024.

Bot­te­ga, Ana; Bou­za, Isa­be­la; Car­do­min­go, Mati­as; Pires, Lui­za Nas­sif; Perei­ra, Fer­nan­da Peron. (2021) Quan­to fica com as mulhe­res negras? Uma aná­li­se da dis­tri­bui­ção de ren­da no Bra­sil (Nota de Polí­ti­ca Econô­mi­ca nº 018). MADE/USP

Chan­cel, L., Piketty, T., Saez, E., & Zuc­man, G. (Eds.). (2022). World Ine­qua­lity Report 2022. Har­vard Uni­ver­sity Press.

Reco­men­da­ci­o­nes de la Soci­e­dad Civil sobre Tri­bu­ta­ción Inter­na­ci­o­nal para los Minis­tros de Finan­zas del G20. Bra­sí­lia, 23 may. 2024. Dis­po­ni­ble en: https://inesc.org.br/wp-content/uploads/2024/05/g20-recomendaciones-sobre-tributacion-internacional.pdf?x69356. Acce­so en: 28 may. 2024.

Ros­si, Pedro; David, Gra­zi­el­le; Cha­par­ro, Ser­gio. Polí­ti­ca fis­cal e Direi­tos Huma­nos: rede­fi­nin­do res­pon­sa­bi­li­da­de fis­cal. Prin­cí­pi­os de Direi­tos Huma­nos na Polí­ti­ca Fis­cal, serie nº 3. (2021). Dis­po­ni­ble en: derechosypoliticafiscal.org/es/recursos/documentos-complementarios-y-fuentes/79-documento-complementario-n-3-politica-fiscal-e-direitos-humanos-redefinindo-responsabilidade-fiscal.html. Acce­so en: 28 may. 2024.